Tiene su aquel ver a los turistas en mi ciudad, en Vigo. Perdidos andan que pena da verlos, a la mayoría los sueltan los trasatlánticos de crucero en el puerto. Otros vienen en autobuses y con ellos sucede tres cuartos de lo mismo, los dejan en la zona del Nautico y, como los anteriores, ahí te pudras y búscate la vida, se dan un paseo por el puerto deportivo, algo del casco viejo y se van de la ciudad diciendo que es muy bonita y emocionadísimos por haber vivido la terrible aventura de entrar en ¡un mercado de contrabando!
