Los gatos de la Ferrería siempre comieron de la mano de las putas y desconfiaron de sus clientes. Aún siguen desconfiando del transeunte.
La calle de la Ferrería en Vigo fue desde siempre la calle, el barrio de las putas, hoy en día ya casi no, le queda poco, el ayuntamiento y otros organismos, junto con los propietarios particulares están poco a poco reformando todo el casco antiguo de la ciudad, cosa que supongo y espero vendrá muy bien en el futuro.
